PLACER FEMENINO

EL CLÍTORIS Y SU PASO POR LA HISTORIA COMO ÓRGANO RELEGADO

Publicado 2021/12/02

Entre los labios vaginales, se encuentra un maravilloso y según la historia moderna; muy misterioso órgano: El clítoris. Derivado el griego antiguo κλειτορίς (kleitorís) Es un juego de palabras que significa “frotar” “pequeña colina”.

A lo largo de la historia el clítoris ha sido descubierto, olvidado y redescubierto en diferentes eras por distintos hombres. En todas estas búsquedas del “conocimiento”, los médicos en su afán de encontrar su función reproductiva negaban rotundamente algo evidente, que dicho órgano existe únicamente para brindar placer.  

Continuando con el registro histórico que se tiene, podemos ver que desde los inicios de las civilizaciones el clítoris lograba generar una gran intriga y misterio para los hombres. En la antigua Grecia, más específicamente en la cultura Helena datan los primeros registros sobre el clítoris en los que se deja ver el buen trato que se le daba ya que Hipócrates (siglo IV a.C.), auténtico “padre” de la medicina creyó ver una relación entre su estimulación y los procesos que desencadenan la fertilidad femenina, debido a esto su estimulación era recomendada por lo que destinaron el nombre de “kleitoriázein” a esta práctica.

 En el siglo I Galeano de Pérgamo, médico, cirujano y filósofo, elaboró una teoría médica alrededor de la cual explica que la función del clítoris era mantener el útero caliente.

En el siglo II, Sorano de Éfeso, proto ginecólogo de la antigüedad, fue el primero en describirlo científicamente denominándolo "ninfa". Aquí la historia empieza a dar un giro para nada grato debido a que en sus estudios dejó descrito cómo hacer una ablación (mutilación) en caso de encontrar una ninfa masculinizada, manera en la que llamaban a los clítoris con hipertrofia o demasiados grandes, alegando ser causantes del lesbianismo y del apetito sexual femenino desmesurado. Sabiendo esto no es raro imaginar por qué las personas en la antigua roma del primer siglo pensaban que solo las lesbianas y hermafroditas tenían clítoris, esto gracias a Aristóteles quien sostenía que el cuerpo de la mujer era una versión incompleta o mal hecha del cuerpo de los hombres.

Aprovechando lo anterior, es bastante curioso como en algunas culturas muy antiguas; como la griega que no tenían prejuicios sobre la homosexualidad gay bajo ciertos estándares sociales, hablaban de la ninfa masculinizada y su relación con el lesbianismo como argumento suficiente para su mutilación evitando así las relaciones lésbicas.

Después todos estos acontecimiento, el clítoris pasa al olvido total hasta el Siglo XVI cuando otro médico anatomista llamado Mateo Realdo Colombo diseccionó el clítoris por primera vez y se quiso adjudicar su descubrimiento llamándolo "placer de Venus". Dos años después Gabriel Fallopius, el descubridor de las trompas de Falopio también quiso adjudicarse tal descubrimiento alegando que Realdo Colombo le había robado el mérito. De no ser por la intervención del anatomista Caspar Bartholin quien les recordó que este punto ya lo habían estudiado los griegos hace miles de años y descartó ambas atribuciones.

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En 1865, Baker Brown destacó que la masturbación femenina era el principio de muchos desequilibrios mentales (histeria, epilepsia y demencia) recomendando la extirpación del clítoris como medida preventiva. Las mujeres en este tiempo que padecían de “histeria” acudían a los sanatorios para recibir un masaje vulvar por médicos y matronas hasta conseguir un “paroxismo histérico”, término usado para lo que hoy se conoce como orgasmo. Debido a este acontecimiento el clítoris fue considerado como un órgano inútil e inclusive peligroso.

Durante siglos médicos e investigadores se frustraban tratando de encontrar alguna función reproductiva a este órgano; puesto que no se contemplaba el placer sexual femenino como algo aislado de la reproducción. A ellos les parecía que tenía mucho más sentido que el placer se obtuviera de la estimulación vaginal, mediante el coito.

Incluso en 1905 Sigmund Freud se vuelve el principal enemigo del clítoris al afirmar que el orgasmo a través de este órgano era puramente infantil y propio de sexualidades inmaduras, por lo que al llegar a la edad adulta y madures las mujeres debían llegar al orgasmo únicamente a través de la penetración masculina. Hoy en día sabemos que esto no es así, y que solo 18% de las mujeres llegan al orgasmo solo con penetración.

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Un año crucial para el clítoris fue en 1998 cuando la uróloga australiana Helen O’Connell estudio a profundidad la anatomía de este órgano femenino relegado por la historia, la ciencia y la medicina. Fue la primera persona en mapearlo completa y correctamente. Años después en 2005 publico los resultados de su investigación y grande fue le sorpresa al descubrir que el clítoris es mucho más que un pequeño botón.  Su anatomía es similar a la del pene, debido a que los dos cuentan con glande y tejido esponjoso eréctil que se llenan de sangre y se hincha provocando la erección de ambos durante excitación. El clítoris es mucho más extenso de lo que se deja ver, lo que se encuentra al exterior es el glande, un integrante muy pequeño de toda la estructura, que está hundida profundamente bajo la piel, con varios componentes que encajan en un espacio entre la vulva y el monte de Venus envolviendo la entrada de la uretra y la vagina. Por lo que es el total y único responsable de los orgasmos “vaginales”.

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En el ensayo “Pezones Masculinos Y Ondas Clitoideas” escrito por Stephen Jay Gould y publicado en el año 2012, se describe que la necesidad evolutiva es que los espermatozoides lleguen a los óvulos para que se dé la fecundación por lo cual el orgasmo masculino “es necesario” porque viene acompañado de la expulsión seminal. De modo que el estudio describe el orgasmo femenino como una especie de casualidad o accidente de la evolución, un hecho secundario “superfluo” al no ser indispensable para la reproducción.

Es impresionante ver como a lo largo de la historia este pequeño, pero al mismo tiempo gran órgano ha sido, al igual que la sexualidad femenina; rechazado, negado e ignorado. Aun con todos los avances impresionantes en la tecnología y en la medicina; ¡Para el clítoris tuvo que pasar 1 milenio para que se lograra reconocer como un órgano destinado al placer! Tal como mencionó Helen O’Connell en una entrevista dada al periódico español EL País: “Existe esta ridícula situación histórica sociocultural en que hemos negado completamente su significado como órgano, lo hemos extirpado deliberadamente. O hemos confiado en los chicos para que las chicas aprendan sobre la sexualidad. La sexualidad femenina ha estado encerrada en la vergüenza y la ignorancia desde el principio de los tiempos. Por tanto, no es sorprendente que la gente no conozca la anatomía del clítoris. Es nuestra herencia cultural.” Se ha confiado a los hombres el conocimiento del placer femenino, tanto que el hecho de apropiarnos de este saber y del disfrute es motivo suficiente para que aun hoy en pleno siglo XXI seamos señalades en diversos ámbitos.

Considerando todo lo dicho, debemos siempre tener claro que disfrutar de una sexualidad plena y sin prejuicios es derecho de todes, el placer y el disfrute no debe ser algo de lo cual avergonzarse. Las personas con clítoris somos afortunades, ya que cuenta con 8mil terminaciones nerviosas aprox. El doble de las que tiene el pene. Es este el único órgano creado y destinado para el placer, con el mayor número de terminaciones nerviosas por milímetro cuadrado y capaz de darnos intensos orgasmos. Hoy en día gracias a la investigación de Helen O’Connell tenemos claro que este órgano cumple una función única y…

¿Por qué no usarlo? Disfruta de tu vida sexual sin prejuicios.

 

Que Es El Clitoris

Sobre las autorías

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Rachel Gónzalez

Soy un alma soñadora con ganas fervientes por aprender y compartir.

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